La animación institucionalizada como deporte*.
por Marisela C. Farías.**
Mi primer acercamiento a los equipos de porristas fue en noviembre del año 2007. Jaime Villa, integrante de los Doberman´s[1] me invito al Campeonato Nacional de Porristas, XIII edición, de la ONP. Que se realiza cada año en las instalaciones del Teatro San Benito Abad del Centro escolar del Lago en Cuautitlán Izcalli, Edo. De México. Cuando llegue al evento, cruce unas canchas repletas de niñas, niños y jóvenes; unos calentando, otros haciendo pirámides con sus cuerpos, otros más bailando, realizando acrobacias en colchonetas. Era una situación que no esperaba. Cuando entre al teatro, me sentí dentro de una película gringa (Triunfos Robados). Más por curiosidad e ignorancia comencé a investigar sobre un fenómeno que no se oculta, está a la vista pero que no al alcance de todos. Y en donde también conocí a un equipo del DF, los Delfines.
Uno de los principales problemas a los que me he tenido que enfrentar se da cada vez que alguien me pregunta sobre mi tema de investigación, ya que mi interlocutor y yo no habláramos del mismo fenómeno. El término PORRISTA puede causar algunos conflictos, debido que se emplea para designar a distintos grupos que llegan a coincidir en un mismo lugar, aparentemente con un objetivo en común, apoyar a algún equipo de su preferencia en una justa deportiva.
Un claro ejemplo, son los porros, que en sus orígenes, por la década de 1930´s en nuestro país, participaban en los eventos deportivos, de las Universidades o Preparatorias Públicas pertenecientes a la UNAM y el IPN, para comunicar su lealtad, más que al deporte o a los deportistas, por la institución a la que pertenecían. Esto incito a que germinaran conflictos entre ambas instituciones; con el paso del tiempo y aprovechando esta situación de provocaciones entre los estudiantes de una institución hacia la otra, tanto funcionarios universitarios como gubernamentales utilizaron a estos pequeños grupos para materializar el terror y violencia entre los estudiantes al interior y fuera de las instalaciones educativas.
[..] “los porros son organizaciones cuyo objetivo es el de amedrentar, mediante la violencia, a universitarios para evitar la organización estudiantil. Alumnos y autoridades de la máxima casa de estudios coinciden en que no actúan al azar, sino bajo las indicaciones de quienes los financian.
[…] son usados para diversos fines, pues a los dirigentes se les puede ver en marchas, mítines y protestas políticas y en actos deportivos. Son un buen negocio para quien los patrocina; se sirven de ellos para obtener beneficios”.[2]
Actualmente, los porros son una especie de fraternidades de carácter fascista, que impulsan la violencia, más que promover el deporte, y en muchas ocasiones lo utilizan para cubrir un fin político. Precisamente su asistencia a justas deportivas tiene que ver con una tradición, pues asisten a partidos llamados Clásicos entre los Pumas de la UNAM y los Burros Blancos del Politécnico, ya que son una competencia simbólica por el poder.
Por otra parte existe una gran congregación de personas que se puede observar en las gradas, esta gran masa se mueve en una lógica, se unen al compartir un gusto por el deporte en cuestión (futbol, básquet, beisbol), pero se dividen a tener una preferencia por un equipo y no por otro, mejor conocidos como aficionados. La pasión es la fuerza que impulsa a este tipo de grupos, esa emoción que causa una inclinación intensa a la actividad deportiva, hacia un equipo y hasta un personaje en particular. Esta pasión que se desborda, puede provocar a cometer actos impulsivos pueden volverse delictivos o en una especie de práctica religiosa como ha sido el caso de la Iglesia Maradoniana.
Cuando descartaba estas dos opciones y describía a otro tipo de PORRISTAS, aparecía el espectro de una mujer semidesnuda, sinónimo de ternura e inocencia por un lado, y de sensualidad y erotismo por otro; esa mujer que con su minifalda y pompones hace realidad una fantasía. La sociedad a este tipo de porristas, en general, las considera más como un atractivo visual, su objetivo principal es deleitar la pupila, la parte excitante del deporte visto desde la perspectiva del hombre, ser porrista es fácil, muchos pueden afirmar, sólo se necesita tener un cuerpo bello.
La mujer, o mejor dicho, las construcciones creadas sobre y entorno a ella la ubican entre dos planos que se oponen pero al mismo tiempo se complementan. Pasando del recato a la seducción, deslizándose entre bondad y perversión, santidad y pecado, dulzura y sensualidad, entre ama de casa y prostituta. Sin repetir más de lo mucho que se ha dicho del tema comenzare a desmembrar la imagen de la Porrista. Claro esta no se encuentra distante de lo antes expuesto, por esto hay que tomar en cuenta que esa mujer en llegar a nuestra mente como Porrista, con su minifalda o la ausencia de ella con pompones en sus manos hace realidad una fantasía que se localiza en los pensamientos más profundos que se tiene sobre la mujer. Estos aspectos son superficiales y nos muestran sólo una parte del universo de los equipos de porristas; aspectos que no podemos dejar a un lado, ya que forman parte de una realidad latente, y que más bien reflejan las diferencias que se han creado entre hombres y mujeres, entre lo masculino y lo femenino.
Este manejo de imágenes se han utilizados por el mercado publicitario para que un producto seduzca, envuelva y provoque reacciones a su posible consumidor, poniendo a la Porrista como señuelo para pescar compradores de cerveza, refrescos, desodorantes, aceite para autos, o cualquier otro artículo. Pero ¿no hemos visto esto ya antes? Mientras vemos la televisión, caminamos por la calle o esperamos en los andenes del metro, nos encontramos rodeados de imágenes que nos muestran a una mujer que desborda sensualidad. Es un disfraz más, que se ha utilizado en la prostitución visual de la mujer.
En esta escena manufacturada, donde se ubican a los varones dentro de la cancha realizandoalgún deporte grupal de contacto (un hombre valiente, fuerte, musculoso, etc.), como puede ser el futbol americano (y del que las porristas se han considerado inseparables), y por otro lado, el sexo opuesto, bailando al servicio de los varones (deportistas y espectadores), vuelven a esta actividad exclusiva para las mujeres
“[…] La acción es una esfera en la que el hombre ha podido expresarse con el cuerpo mucho más allá de la sexualidad, mientras que en la acción la mujer continua siendo cuerpo a los ojos del hombre, y es para ella imposible expresarse sin que esta manifestación se un mensaje sexual.”[3]
Es claro observar la estructura de poder que emerge de los estereotipos de género, que dan paso a desigualdades entre hombres y mujeres, son limitantes en cuanto niegan las posibilidades de diversidad, que al interiorizarse impiden el desarrollo de las potencialidades humanas, ya que se considera una actividad exclusiva para mujeres.
Resulta difícil considerar que Los Porristas sean deportistas en un sentido formal, esto quizá porque no los veamos tras un balón o teniendo contacto físico contra sus oponentes, esto puede llevarnos a pensar que esta actividad carece de elementos para considerarse un deporte. Pero para entender este fenómeno social en nuestro país, hay que empezar por verlo como tal.
El primer referente en llegar a nuestra mente son los Cheerleading, como son conocidos estos equipos en el país donde más se han popularizado, EUA. Sin embargo no es el único donde lo podemos encontrar, ya que en América latina ha ido creciendo el interés por este deporte, como es el caso de México, donde se ha adoptado el prefijo Cheer para diferenciarse de otro grupos con los que podría surgir alguna confusión. Esta palabra en ingles es el equivalente a “alegría” en español, pero para quienes se auto identifican con ella, es sinónimo de animación.
Por lo tanto, se puede definir Cheer como una actividad físico-atlética que realiza rutinas que son una mezcla de baile con música haciendo énfasis en efectos visuales, levantamientos, extensiones, pirámides, movimientos de fuerza, precisión, transiciones de figuras y secuencias que integran distintos cambios de altura todos creados para contagiar de entusiasmo a los espectadores durante las exhibiciones. Para muchos participantes esta actividad más que un deporte es un estilo de vida, ya que engloba una gama de actitudes y valores formativos tales como: lealtad, disciplina, liderazgo, trabajo en equipo y unión.
Para participar en un equipo de porristas será necesario desarrollar una excelente condición física, disciplina, elasticidad, potencia y fuerza para que todo el equipo se vea tan coordinado y preciso que parezca uno solo.
Con lo que respecta al trabajo en equipo, la rutina debe contar con al menos seis figuras diferentes a distintas alturas, es decir: de pie, sobre las rodillas, sentadas, etc., sin que al cambiar de una a otra se vea cortada. La música debe estar acorde con los movimientos para darles un mejor efecto, proyectando el entusiasmo de los y las Cheer al público. También se toma en cuentalo atractivo de los uniformes, la apariencia personal y guiños, los acentos de ciertos movimientos corporales.
Los practicantes de esta disciplina se caracterizan por tener una personalidad extrovertida, saben inyectar entre la gente que los rodea su espíritu de lucha y triunfo, además de mostrar jovialidad, carisma y facilidad para impulsar a sus compañeros a lograr sus metas. Pero ¿Qué implica ser un Cheer? Esto se puede resumir en “13 mandamientos”, los cuales se pueden encontrar escritos enla pared de una recamara, impresos en una playera, en una mochila, en una taza, etc.
¡Sabes que eres Cheer cuando!
1.- Te das cuenta que todas las Pirámides no sólo están en Egipto…
2.- puedes construir sin Clavos ni martillos…
3.- Tu falda es más peque que tu Blusa…
4.- Eres la única persona que cuenta 5, 6, 7,8 antes de 1, 2, 3,4…
5.- Todos tus amigos salen mientras tu estas practicando…
6.- “La practica hace al maestro” no es una frase sino un estilo de vida…
7.- Tienes zapatos para Porra…
8.- Sabes que un escorpión no sólo es un insecto…
9.- Y que Nike no sólo una marca de zapatos…
10.- Sabes que Volar no sólo es para pájaros…
11.- Te das cuenta que la porra es un Deporte que involucra Mucha habilidad, talento y mucho ¡¡¡trabajo!!!
12.- Haz visto Triunfos Robados más de 10 veces…
13.- y te sabes cada movimiento y palabra de cada Porra.
Estos mandamientos nos muestran el compromiso, esfuerzo, dedicación y complejidad de lo que implica ser un Cheer, sus presentaciones ante el público no son un simple bailoteo desordenado, detrás de él existen entrenamientos, aprendizaje de técnicas (principalmente de gimnasia acrobática), esfuerzo tanto individual como de equipo, al mismo tiempo se puede ver como se marca la distinción entre cualquier otro grupo con el cual se pueda considerar como su semejante, en pocas palabras su identidad.
En México, quien le da fe y legalidad a este deporte es la Confederación Deportiva MexicanaCODEME, mediante la Federación Mexicana de Porristas y Grupos FMPGA, la cual tiene sedes por toda la Republica, desde Baja California Norte, Tamaulipas, pasando por Guanajuato, Oaxaca, Chiapas, Yucatán, etc., pero que desde el año 2000, no ha actualizado sus programas de certificación, capacitación, ni mucho menos a organizado algún evento.
Sin embargo, las que se han encargado de todo esto mediante la aprobación de dicha federación (y han creado todo un mercado de y para los Cheer), han sido asociaciones y organizaciones privadas como la Organización Nacional de Porristas ONP, la Asociación Nacional de Porristas, Confederación Olimpica de Porristas, Organización Mexicana de Entrenadores y Grupos Animación, entre las que puedan surgir. Lo que vuelve a este deporte un bien exclusivo, ya que para tener validez oficial cada equipo debe de afiliarse a alguno de estos intermediarios, por una módica cantidad que oscila $800.00 a $1200.00.
Si a estos altos costos, no sólo le sumamos los estigmas eróticos ya antes mencionados, sino también un discurso semi nacionalista, una falta de conciencia deportiva y una política educativa basada en normas de competencia laboral (donde se busca impulsar ciertas habilidades y conocimientos para aumentar las posibilidades de tener mejores opciones laborales, desarrollo profesional y personal), siendo algunos de los muchos factores que han influido en la desaparición de los equipos Cheer en las escuelas de educación básica pública en el DF, o que vuelvan equipos independientes como lo son el equipo de los Delfines, quienes en un principio pertenecían a la Escuela Primaria "Benjamín Gurrola Carrera”, y actualmente sin un lugar fijo se pueden encontrar en los alrededores de la colonia Nueva Tenochtitlán, ubicada en la delegación Gustavo A. Madero.
No me atrevo a dar aún alguna conclusión, pues el panorama con el que me he enfrentado es muy amplio, y ha llegado a sobre pasar lo que yo esperaba encontrarme. La idea general que existe sobre este movimiento deportivo, no se puede comparar con la realidad.
*Ponencia presentada en el XVI Coloquio de Experiencia de Trabajo de Campo, 8 de Octubre de 2009. La información vertida es responsabilidad del autor, se prohíbe estrictamente la copia o reproducción de la misma sin autorización del autor.
**Estudiante de Etnología de Octavo Semestre.
[1] Representantes del CBTIS 73 de la ciudad de Río Bravo, Tamaulipas. Los Doberman´s se integran tanto hombres como mujeres (ha variado entre 44 y 22 el número de integrantes)siendo así un equipo mixto, los integrantes estudian nivel medio superior y superior. Sus edades oscilan entre los 14 años.
[2] Olivares Alonso, Emir. Hay grupos porriles financiados por partidos políticos en La Jornada.Domingo28 de septiembre de 2008. México, D.F.
[3]Basaglia, Franca. Una Voz: reflexiones sobre la mujer. Título original: Una voce: riflessioni sulla donna. Primera edición en italiano, 1982. Primera edición en español, 1986 por la Universidad Autónoma de Puebla. Pág.111.
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