lunes, 23 de mayo de 2011

Momento de cooperar...SE SOLICITAN ADHESIONES








URGENTE: ESTUDIANTE DE LA ENAH DETENIDO. SE SOLICITAN ADHESIONES




Compañer@s de la ENAH:


El día 19 de mayo nuestro compañero de Antropología Social, Germán Ortega Munguía fue detenido por elementos judiciales y se encuentra apresado en el Reclusorio Norte.




Germán fue inculpado injustamente en el 2005 por "asalto agraviado" cuando defendía junto con otros compañeros del Frente Popular Francisco Villa Independiente en Guelatao un predio en el que construirían su proyecto de vivienda.
Germán desde el 2003 se encuentra en silla de ruedas de manera permanente por un accidente que sufrió en el 2003 y aún así fue encarcelado durante 9 meses que afectaron profundamente su estado físico y por supuesto, anímico. Salió bajo fianza y ahora lo han vuelto a apresar porque no ha ido a firmar cada semana. Quienes lo
conocemos sabemos lo terriblemente complicado que representa para él o para cualquiera en su situación moverse desde Iztapalapa hasta Cuautepec.




Estamos enviando una carta que pensamos publicar en La Jornada y en otros medios, que le entregaremos al juez 39 de lo Penal en donde está adscrito su caso. Mañana la entregaremos también a la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, a la CONAPRED y a la comisión de discapacidad de la Asamblea de Representantes esperando que resuelvan esta situación a la brevedad posible.




Como podrán ver en el documento anexo, desde el viernes Germán se declaró en huelga de hambre por las condiciones indignas en que fue detenido y en las que se encuentra hoy. Sabemos que en un reclusorio las condiciones humanas son ínfimas, pero en su caso aún son peores, por su estado de salud. Se le ha retirado la silla de ruedas y se le ha confinado a una camilla. Como podrán ver, es urgente que se le libere de manera inmediata. De no plantear acciones directas podría ser condenado a dos años de prisión, tiempo durante el cuál no fue a firmar.

Les solicitamos de la manera más cordial que se adhieran a este documento, sean estudiantes, trabajadores o académicos de la ENAH o de otras instituciones y organizaciones que deseen que se termine de una vez por todas con esta gran injusticia (una más de las que vivimos todos los días).

> Si están interesad@s en apoyar a Germán, envíen un correo a lodoming@gmail.com


Visita: http://antropologiayetnologia-enah.blogspot.com

lunes, 16 de mayo de 2011

El día de los dos suicidios.

Por Marisela C. Farías.



La localidad de Capácuaro está situada en una región que se conoce como la Meseta Purépecha, al norte de Uruapan, en el Estado de Michoacán de Ocampo. Tiene 7674 habitantes aproximadamente.

Capácuaro, no es conocido por sus bellos paisajes, por sus grandes fiestas patronales, o porque la mayoría de su gente aun habla purépecha, tampoco por las grandes virtudes de sus habitantes como fabricantes de muebles; tal vez ni siquiera sabían de su existencia hasta el día de hoy.

Pero estoy segura que a partir de este momento no lo podrán olvidar, pues en este lugar han pasado cosas que nadie se imaginaba que algún día pasarían.

Una mañana de tantas que ha tenido este húmedo pueblo, la gente no dejaba de murmurar lo acontecido el día anterior, la muerte no se había sentido tan presente como en esos días, pues aunque era normal ver las calles abandonadas debido a la migración masiva sufrida en los últimos años por la falta de trabajo, no era posible comprender porque dos personas de su pueblo se habían buscado a la muerte por su propia mano el mismo día.

Tal vez era el fin de dos tristes historias, un fin que nadie del pueblo llegó a imaginarse, pero que al fin y al cabo los marcó para siempre.

Las campanas de la iglesia sonaron con una tonada fúnebre, que ya sólo se escuchan en algunos pueblos, retumbaban en cada rincón mientras frases de compasión hacia aquellos pecadores pasaban de boca en boca.

“¡Pobre! Por negrito lo despreciaron…”

“pues pobre se enamoró de una Güera, no tenia oportunidad”

“pero mala no fue la muchacha en despreciarlo, mala la madre de ella quien nunca dejó que enamorará a su hija”

Pedazos de una historia de un amor no correspondido, de un hombre quien fue despreciado de la manera más despiadada sólo por su color de piel, quien aunque luchará por conseguir riquezas nunca podría luchar con el estigma de ser feo y sin futuro sólo por ser negro, como varias veces había sido nombrado despectivamente. Aquella tarde en que decido rendirse ante la muerte por aquel amor que sentía, fue a ver a la muchacha que le robaba el sueño y suspiros, con la esperanza de una oportunidad, pero lo único que recibió fueron insultos y ofensas Desesperado robó uno de los cintos que utilizaba la muchacha, corrió hasta su casa y con aquel objeto de su adoración construyó su propia orca.

Pero lo que más causaba ruido entre los pobladores de Capácuaro, era las similitudes entre ambos lamentables sucesos. Pues, a pesar de que el otro ataúd llevará en sus adentros a una mujer, está también había recurrido a la orca de su cinto como remedio de sus pesares.

Sin embargo, la compasión no era algo que se tuviera por aquella mujer, más bien las maldiciones eran acompañadas por su nombre. Era vista como una mujer sin alma, sin corazón, despiadada por haber dejado huérfana a una pequeña de tan sólo 5 años.

“… qué no pensó en su pobre hija, ¡qué va ser de esa criatura!…”

“… todo lo dejó, nada le importó, ni su hija, qué se esperará de ella y su alma…”

“… nunca fue buena mujer, y lo demostró… dejó a su hija…”

“Dios se apiade de su alma…”

Frases lastimeras para los familiares, todos sabían lo que había orillado a aquella mujer a ser una mala madre, pero muy poco importaba. Nadie mencionaba que aquella madre había sido abandonada por su pareja, un hombre como muchos en el pueblo que partió años atrás al otro lado para buscar trabajo.

La separación había sido física, pero aquella mujer guardaba en su corazón enamorado la esperanza de reencontrarse con el padre de su hija, en una casa construida con el dinero de él y cimentada con los sueños de ella.

Como era costumbre, aquella mujer llena de ilusiones contestó el celular para escuchar la voz varonil que se encontraba al otro lado, pero no eran buenas noticias. El anunció de sus separación definitiva hizo que la razón se le nublara al mismo tiempo que los ojos, nadie sabe cuáles fueron las palabras exactas que se dejaron resonar en el auricular, lo que están seguros es que otra mujer estaba de por medio.

Nuestras acciones nos hacen mejores o peores: quien trabaja se hace trabajador, quien roba se hace ladrón, quien mata se vuelve asesino. Y en esta historia que llegó a mis oídos, los dos suicidas, ya estaban muertos antes de que decidieran que el aire dejará de alimentar a sus pulmones, que la sangre dejará de fluir por su cuello y de fracturar el pilar de su cuerpo.

Aquellas cámaras frías de madera, llevaban cuerpos que habían caminado entre los pobladores, sin que estos se dieran cuenta de que eran sólo carne inerte.

Insultos, burlas, desprecios, indiferencia, olvidos… actos directos a la dignidad de la traicionada mujer y al ignorado hombre, hicieron que sufrieran una muerte lenta y tortuosa. Graves ofensas de las que nadie es condenado, y de las que todos son testigos mudos. El verdugo no fue aquel cinto tejido en estambre, fueron los amores de cada uno de ellos, personas a quienes amaron infinitamente.

El acto ha pasado, nadie los podrá regresar de la muerte, pero Capácuaro ha quedado teñido de desgracia.





viernes, 13 de mayo de 2011

Un simple aro de metal

Por Marisela C. Farías.


El anillo de compromiso encierra una promesa, un sueño que de una u otra manera ha sido alojado en nuestro ser, ya sea por los cuentos de hadas, las películas románticas o las conversaciones de nuestros familiares; un amor eterno.

El anillo de compromiso, tiene que sufrir una metamorfosis, pues es sólo una promesa. Esta evolución se da a través de un ritual de un alcance mayor, pues mientras para la entrega del anillo de compromiso son sólo necesarios la pareja de novios, para el matrimonio se incluye a toda la familia de cada uno de ellos.

Pero, para llegar a consagrar a una pareja en matrimonio, se necesitan cubrir con ciertos requisitos, en primer lugar, ambas partes de la parentela tienen que estar de acuerdo, o por lo menos haberse resignado a la decisión de los novios. Pues aunque el matrimonio parezca una cuestión de dos, cabe recalcar que es la alianza que se irá reforzando con los años entre familias.

La presencia de familiares, principalmente de los padres, es necesaria para formalizar el compromiso en una pequeña ceremonia donde se hace el pedimento de la mano de la joven, la cual también tiene sus peculiaridades a partir de las creencias y costumbres de cada familia, puede ser una ceremonia donde el pacto se selle con una copa de vino o con la entrega de cabezas de ganado.

Con este compromiso sellado por el consentimiento de ambas familias se empiezan los preparativos para la Boda, donde se incluyen los requerimientos civiles y/o religiosos para certificar legalmente dicha unión, pero también todos los elementos simbólicos que los envuelven como; el vestido, el ramo, las arras, el lazo, las invitaciones, el lugar donde se efectuará la ceremonia, etc.

Y aunque la lista de los elementos simbólicos sea extensa, la mayoría son secundarios, es decir, refuerzan el significado que se encierra en un par de objetos que son indispensables en una Boda, me refiero a las argollas de matrimonio.

Para cuando la ceremonia de matrimonio se lleve a cabo se necesita cumplir con todas los exigencias necesarias, pero para que se consolide el anillo de compromiso deberá ser substituido por la forma más simple de un anillo, la argolla.

La argolla, un simple aro en apariencia, encierra un mensaje de amor que no tendrá ni principio ni fin, que será eterno. A partir de este momento los ahora esposos son reconocidos como tales ante la sociedad, sus roles han cambiado, a responsabilidades ya existentes se han unido otras. Y a diferencia del compromiso, donde sólo una de las dos partes utilizaba el anillo de compromiso, las argollas son visibles en la mano izquierda de cada esposo.

Pero las ahora argollas no sólo materializan el amor que dos personas tienen entre sí, llegan a materializar a una institución social. Desde el aspecto legal, es visto como un estado civil, un conjunto de cualidades que distinguen y establecen los derechos y obligaciones de los individuos en relación a la sociedad en la que se desarrolla, dicho de otro modo, consiste en la situación jurídica concreta que posee un individuo con respecto a la familia, el Estado o Nación a la que pertenece.

Sin embargo, este no es el único tipo de institucionalización del matrimonio que puede verse reflejado en las argollas de matrimonio, pues el aspecto religioso es igual de relevante. La unión matrimonial religiosa va más allá de un contrato legal, ya que no se encuentra sellada por ninguna ley terrenal sino más bien por una ley divina y suprema. Este matrimonio no sólo significa la fidelidad entre los cónyuges también a dogmas de la religión en la que se han unido.

A diferencia del matrimonio civil, el matrimonio religioso puede ser indisoluble y su finalidad se encuentra encaminada a la proliferación de la estirpe.

Todo esto vuele a un simple aro de metal puesto en la mano izquierda de los esposos en una compleja argolla de matrimonio.

Fragmentos y actividades dentro del marco del Taller Morelos entre líneas.   Mayo 2018.     Víctor Castro.   Soy un...