Querido diario el día de hoy fue como todos los demás. Mi dueño me llevó, al parecer, al único lugar donde hay pasto que comer, bueno en realidad esa hierba amarilla, seca y de sabor no muy agradable, pero al fin de cuentas con mucha fibra.. bee, bee, bee!!!! Qué acaso no te imaginabas que los demi especie contamos con un buen sentido del humor.
Como cada mañana mi dueño se levanto temprano, un poco antes de que saliera el sol, se lavó las manos y la cara en la pileta de agua que esta en el patio, de la cuál a veces Pan y Yo tomamos de ahí cuando nadie nos ve, por que si no nos regañarían.
Después de desayunar Don Miguel, como le llaman a mi dueño, tomó con una de sus manos los mecates con los que nos tiene sujetos del pescuezo a Pan y a mí, y con la otra, la mano de su pequeña hija Alondra, quien por la edad aun no va a la escuela.
Recuerdo la primera vez que salimos de la casa, la esposa de Don Miguel, le dijo "con pan y tortilla esos animales sólo se pondrán bofos y no servirán para nada, deberías de llevarlos por lo menos aquí al camellón para que coman pasto". Esas palabras nunca las olvidaré porque a partir de ese momento nos comenzaron a llamar Pan y Tortilla, son nombres que no los encuentro nada agradables pues día con día me recuerdan la gran desilusión que me lleve al ver aquella angosta franja de tierra seca y hierba amarillenta.
Pasto, nunca lo he conocido, prefiero el pan y las tortillas que en las tardes nos da Doña Chayo, tienen buen sabor y no lastiman mis encías, aunque a Pan todo le da lo mismo, dice que soy una cabra muy exigente y tal vez tenga razón.
Pero todo tiene su lado positivo, el estar toda la mañana en el camellón atados a un árbol tiene sus beneficios, para Alondra significa jugar en una llanta que cuelga de ese mismo árbol, y nosotros podemos disfrutar de los rayos del sol y de no ver solamente aquellas aburridas paredes de ladrillos grises.
Por ambos lados de aquella franja de tierra seca se encuentran otras franjas de tierra negra, dura y que con los rayos del sol se calienta tanto que traspasa las pesuñas hasta quemar el hueso, por ahí pasan unas cosas rarísimas que llaman autos, y que a su paso dejan nubes negras que no producen lluvia pero que hacen que los ojos ardan, son de todos los tamaños y colores que uno pueda imaginarse algunos producen grandes rechinidos, y otros rugen como bestias sin hocico.
Pero lo que en realidad me sorprende son los humanos, esos si que son animales que nadie puede entender, tal vez ni siquiera ellos mismos. A diferencia del camellón, enfrente de las casas que se pueden observar desde donde nos atan, crece hierba de un aroma agradable y de un verde que se antoja, pero he viso que no la comen y tampoco le dan los cuidados necesarios, los he visto arrancarla de raíz, la despedazan con artefactos puntiagudos, la amontonan junto a las cosas inservibles para después encerrar a aquella hierba mutilada en costales, que un auto de gran tamaño y fétido olor se lleva a no se donde.
Cómo pueden despreciar y arruinar ese tipo de hierba, con la que sueño probar algún día, cómo es que prefieren aquella tierra dura e inservible, que lo único que hace es quemar las patas. Si que los humanos están locos.
Pero entre sus más grandes locuras esta su maldad, he visto como otros animales sufren de los mismos maltratos como aquella inofensiva hierba. Los perros, son echados de sus hogares por estar enfermos, viejos o porque han crecido demasiado, he visto agonizar miles de gatos por envenenamiento, porque no a todos les gustan.
Pero entre lo que más me sorprende de su especie, es la hipocresía, pues una vez al año se reúnen a limpiar las calles, hablan de cuidar arboles, plantas, el agua y a los animales, pero después de eso siguen con sus actitudes cínicas que los contradicen.
Hasta he escuchado a Don Miguel hablar sobre el asunto, y piensa que no importa lo que se haga de todas formas las cosas siguen igual, pero si tan sólo en vez de que la hierba verde fuera desechada nos la diera a Pan y a mí, la hierba no se desperdiciara y nosotros no tendríamos las encías lastimadas, hasta puede que diera más leche para Alondra.
Pero con todo y eso, Don Miguel es muy bueno no es como todos aquellos de su especie, pues el sábado se va celebrar la Primera Comunión de Pilar su hija mayor, y ha invitado a Pan a comer con ellos. Cuando nos enteramos, felicite a Pan y desee que de platillo principal le sirvan pasto verde y fresco para que me traiga itacate.
Que afortunado es Pan, pues hasta Don Miguel lo nombró "el invitado de honor" en la mesa del banquete.
Viernes 15.
Ya mañana es el gran día no sólo para Pilar sino también para Pan, por fin va poder comer todo lo que haya en la mesa.
Aunque la verdad me encuentro un poco triste, pues Pan comerá todo lo que yo no podré, se me hace que esto es una especie de discriminación racial, pues el es un borrego y yo una cabra. No es justo, nunca he sido arisca, ni siquiera me he atrevido a molestar a Alondra a pesar de que me jale mis orejas o la barbilla.....
Pensándolo bien, estoy triste porque desde la mañana ya no he visto a Pan, ya no tengo con quien hablar....
Beee be beee, bee bee, beeeeee!!!!
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