
“La situación del campo mexicano” es el título del seminario organizado por RED CAMPO Red para el Desarrollo Rural Sustentable A.C. que tuvo lugar en las instalaciones de la UAM-X este miércoles 23 de septiembre. Dicha organización tiene como objetivo principal promover el desarrollo del campo mexicano con una mirada muy particular, la cual se dejó ver a través del desenvolvimiento del seminario.
Este desarrollo debe de partir del análisis, más que de estadísticas, de los hechos que se viven por los campesinos, como la planteo Héctor Robles Berlanga[i]. Para entender qué es el campo mexicano actual, debe tomarse en cuenta su referente en pasado, en el periodo de 1910, donde concordaron todos los ponentes. Para explicarlo mejor la Dra. Gisela Espinosa Damián[ii], dijo “…a 100 años de la revolución, ha habido cambios, pero no mejoras”.
Partiendo de cómo el Estado ve esta situación, los campesinos son sinónimo de pobres, que mide su grado de ruralidad mediante la desnutrición, la falta de servicios básicos y la precaria infraestructura que se observa a simple vista, se han creado e implantado diversos programas asistenciales, que Jorge Martínez[iii] califica como “la perversión gubernamental”, no ha ni podrá en un futuro cercano o lejano, erradicar la pobreza ni mucho menos los problemas del campo mexicano, pues sólo pretenden proporcionar recursos que acaben con las carencias que aparentan, pero no se han preguntado qué es lo que ocasiona.
Para Rodrigo Medellín Erdmann[iv], este diagnostico más que el ámbito rural sino de la pobreza en general, no va mas allá de las intenciones, pues su objetivo principal no es acabar con los pobres es mantenerlos en esa condición; los pobres tienen un uso político que se expresa en las campañas políticas, la ayuda que el Estado proporciona es de bajos recursos, los cuales no llegan debido a los “agujeros” provocados por la corrupción, los intermediarios, pero principalmente la falta de maíz. Otro de los puntos a tratar fue la perdida de la diversidad biogenética no sólo en cuestión de maíz, vainilla, tomates y todas las tradiciones que conjuntamente se extinguen.
Estos programas asistenciales no promueven la producción agrícola, ganadera o forestal, y mucho menos toman en cuéntala feminización del campo, ya que ven la intervención de las mujeres de manera secundaria, como representación del poder masculino pero no como un poder autónomo, el cual se ha reforzado o a sido más evidente a partir de las migraciones masivas de los varones a diferentes destinos, esperando las remesas prometidas (que tal vez nunca lleguen) se han hecho cargo de las labores que deja pendiente su marido. Pero para la Dra. Gisela Espinosa, ya no podemos quedarnos en este nivel, ya que también muchas mujeres han comenzado a migrar, dejando a las abuelas a cargo de las generaciones jóvenes.
Me podría pasar escribiendo largas páginas sobre lo que aprendí en este seminario, sin embargo, el objetivo de esta nota, es difundir no sólo el trabajo de RED CAMPO, también el gran conocimiento que promueven, pues aunque la crisis o mejor dicho el Agrocidio del que habla la campaña Sin maíz no Hay país, nos afecte a todos lo vemos como un problema muy ajeno.
Me despido, sin antes pasar la voz de que este martes 29 de septiembre de 2009, se celebrara el Día del maíz en la plancha del el zócalo capitalino. Si no pudieras asistir no te preocupes, se transmitirá en vivo vía internet http://giss.tv.8000/diadelmaiz.mp3.m3u para más informes puede consultar la página de la campaña Sin maíz no Hay país.
Links.
http://www.redcampo.org
http://www.sinmaiznohaypais.org
[i] Investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria (CEDRSSA), creado por la Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión
[ii] Profesora- investigadora de la UAM-X
[iii] SEDESOL- Tabasco
[iv]Licenciado en Filosofía (Instituto Libre de Filosofía y Ciencias) Doctor en Sociología (Universidad de Fordham, EUA).
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