Le sonreí al Abuelo buena onda y le pregunte por donde es que pasaban los micros que me dejaran en un metro. El viejito me explico que estaba en las inmediaciones de Milpa Alta, que como era sábado, le primer micro salía como en media hora, le di las gracias y me quede de pie en mitad de la calle sin saber hacia dónde ir.
El viejito no había avanzado ni dos pasos cuando se dio la vuelta y dirigiéndose a mí, dijo
- Lo invito a desayunar.
- No, mochas gracias – le respondí.
- Ande, no se haga del rogar. Mi nieta está preparando chilaquiles, y yo creo que te caerían muy bien.
Tenía tres opciones, la primera tratar de regresar a la casa de la fiesta de ayer y esperar que alguien me oyera llama a la puerta, la segunda era quedarme en la calle esperando a que comenzaran a pasar los micros o ir a desayunar chilaquiles y conocer a la nieta de mi edad. La verdad no había mucho que pensar y opte por la tercera opción.
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